Parodiando a Felix

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Biografía extendida de Félix Rodríguez de la Fuente


Informacion sobre Félix Rodrguez de La Fuente (1928-1980)

Fue el pionero de la ecología en España.

Félix Samuel Rodríguez de la Fuente nació en la provincia de Burgos, en un pueblecito llamado Poza de la Sal, un 14 de marzo de 1928. Su infancia transcurrió, como no podía ser de otra manera, en plena naturaleza, en los páramos del valle de la Bureba. Su padre, Samuel Rodríguez, notario de la cercana localidad de Oña, consideraba contraproducente la escolarización temprana, por lo que permitió que su hijo Félix recorriera a su antojo las parameras sin ser escolarizado hasta la edad de 8 años.

Pero el devenir de la historia hizo que apenas ingresado en el colegio, estallara la Guerra Civil Española. Con lo cual el joven Félix continuó creciendo recorriendo los campos próximos a su pueblo en contacto con la naturaleza. Esto hizo que naciera en él una sensación de proximidad con la misma, de amor hacia la vida, tanto animal como vegetal, hacia todos los seres vivos. Y asimiló las relaciones existentes entre todos los integrantes del ecosistema.

No fue hasta 1938 cuando Félix ingresó interno en el Colegio de los Sagrados Corazones de Vitoria, donde recibiría la escolaridad básica y recuperaría el tiempo perdido. El Bachillerato lo realizó en el Colegio de los Maristas en Burgos.

A los dieciocho años se trasladó a Valladolid, donde inició los estudios de Medicina, aunque sus salidas al campo a observar la naturaleza eran continuas. Fundamentalmente llamaban su atención los halcones y comenzó a apasionarse por la cetrería. Estas salidas y la influencia que ejerció en su persona el biólogo José Antonio Valverde, uno de los artífices del Parque de Doñana forjarían en él su verdadera vocación, afición y amor hacia la naturaleza.

Una vez obtenida la licenciatura en Medicina continuó hasta que en 1957 obtuvo la especialidad de odontólogo-estomatólogo, consiguiendo el Premio Extraordinario “Landete Aragó” de odontología, e incluso llegó a trabajar en la clínica del Dr. Baldomero Sol. Pero esta situación era muy forzada, ya que su verdadera vocación era la Biología y una vez muerto su padre, que le había encauzado en la dirección de la Medicina, la abandonó por completo y se entregó en manos de la Naturaleza.

Como se ha mencionado anteriormente Félix se había convertido en un experto en el arte de la cetrería. Prueba de ello es que mientras realizaba el servicio militar en la Residencia de Oficiales de Burgos disponía de un cuarto especial para que pudiera atender a los halcones. Félix, dadas sus habilidades cetreras, pasó a colaborar con el Servicio Nacional de Pesca y Caza, y logró que se creara una estación para estudio y la conservación de los halcones.

En 1960 viajó a Arabia Saudí, en calidad de halconero, portando dos “baharíes”, halcones cazadores españoles, que el Gobierno español regaló al rey Saud.

En la década de los sesenta escribió artículos en la revista “Blanco y Negro” y apareció en programas de televisión, sobre todo, dedicados a los niños.

En 1965 Félix aparece con sus halcones en el programa “Fin de Semana” de Televisión Española, llamando la atención del público que insistía en verlo de nuevo. Lo cual cambiaría su vida e influiría en la de varias generaciones de españoles que comenzaríamos a seguirlo en sus apariciones en la pequeña pantalla.

Gracias a una donación económica del rey Saud de Arabia y a la colaboración de varios aristócratas, pudo embarcarse en la producción de su primer documental: “Señores del espacio”. El éxito de esta película le permitió estudiar en profundidad el comportamiento de los temidos lobos, llegando a convivir con una manada, en la que se erigió como líder.

El lobo fue uno de los animales favoritos de Félix, logrando que una manada que vivía en libertad en una gran cárcava cercada de la provincia de Guadalajara, lo aceptara como su jefe para poder estudiar sus costumbres, sus comportamientos y sus movimientos, participando en varias de sus películas.

Dirigió la “Operación Baharí”, en la que por primera vez se usaron halcones para acabar con las aves que entorpecían el despegue y aterrizaje de los aviones en los aeropuertos. Participó en varios programas de radio y televisión, entre los que destacó “Planeta Azul”

Viajó a África, donde trabajó como guía de safaris fotográficos. Recorrió Uganda, Somalia, el Congo, Tanzania y Kenia. Fue precisamente en estos dos últimos países donde realizó sus primeros trabajos para Televisión Española: cinco episodios de la serie “A toda plana”.

Convertido en un símbolo del naturismo, colaboró en la fundación de la “Asociación para la Defensa de la Naturaleza, ADENA”, la delegación española del “Fondo Mundial para la Vida Salvaje, W.W.F.” y fue miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

A partir de 1974 se embarcó en su proyecto más ambicioso: “El hombre y la tierra” en sus tres series: venezolana, ibérica y canadiense. Precisamente se encontraba rodando un episodio de la ” Serie canadiense” y mientras filmaba una carrera de perros esquimales en Shaktoolik, Alaska, la avioneta en la que viajaba capotó, cayó en picado y se estrelló.

EL “Amigo de los animales” falleció el 15 de marzo de 1980, día siguiente de su 52 cumpleaños, en las frías tierras de Alaska, junto con otros dos compañeros. Conmocionó al mundo entero y nos dejó un legado literario, radiofónico y fílmográfico imprescindible para el conocimiento de nuestra fauna.

Félix Rodríguez de la Fuente, además de realizar programas, películas, libros y artículos, ha sido un viajero incansable, que ha recorrido Europa, África y América siguiendo la huella de los animales que amaba. Pero la empresa a la que ha dedicado sus mejores energías ha sido la de despertar la conciencia ecológica de sus compatriotas, haciendo que todo un pueblo vuelto de espaldas a la naturaleza, aprendiera a conocer, respetar y amar los animales de su país.

La voz de Félix siempre ha resonado clara y potente a la hora de defender los ecosistemas de su degradación y a los animales salvajes de su persecución y exterminio. Félix ha sido una de las figuras claves del movimiento proteccionista mundial y el más genuino filósofo de la naturaleza que hasta hoy ha producido España.

Su Legado

En la memoria de los espectadores han quedado prendidas las escenas más espectaculares de sus programas. Pero más allá de la emoción subyacía el mensaje de la conservación de la naturaleza, el mensaje de que hay ciertos equilibrios que deben respetarse.

Estos mensajes fueron filtrándose en los que manejan el paisaje, los agricultores. Ellos son el eslabón último del equilibrio de las especies. No cayeron en saco roto los mensajes del crucial papel de las pequeñas criaturas de la tierra y los del agua dulce.

Las escenas mostraban los erróneos planteamientos habituales. En los reinos salvajes la caza elimina a un ejemplar, pero ayuda a la conservación de la especie y deja el mensaje de que hay que actuar selectivamente como obra la fauna salvaje. Se fue aliviando la persecución que había contra las alimañas, ya que frenan la expansión de los roedores que son un peligro para los cultivos.
Las sutiles lecciones de protección ambiental se trasmitieron también a los niños.

La obra de Félix Rodríguez de la Fuente no murió con él. Transmitió su espíritu conservacionista y sus actitudes a toda una generación y encendió una llama: La de la divulgación de la naturaleza a través de la televisión. Captó los sucesos del mundo silvestre e hizo crecer la conciencia ecológica de la sociedad, imágenes para la contemplación de los escenarios silvestres.

Sin esos llamamientos a la conservación de la naturaleza iniciados por Félix y continuados después ¿habrían podido quedar esas especies naturales conservadas como hasta la fecha?. Muchas personas han luchado por la causa de la conservación ambiental en España. Pero sin la labor de Félix ¿Albergaría nuestra naturaleza especies como el lince, el macho montés, el lobo, el águila imperial, el oso pardo y tantos y tantos otros…?

La voz de Félix se paró, pero su eco continúa flotando en las criaturas salvajes que aún campean por la naturaleza ibérica y en el trabajo de sus continuadores.

El Lobo

¨No cabe duda, queridos amigos, que el aullido del lobo es uno de los sonidos más impresionantes que ha producido criatura viviente alguna. El aullido del lobo debió dominar en las noches y en los días durante milenios en toda la región de Europa y Norteamérica. El aullido del lobo ponía el temor en todas las presas de este gran carnívoro. Hoy apenas si se escucha ya el canto del lobo. Hoy no se conoce la voz del lobo mas que en algunas grabaciones obtenidas por los científicos. Nosotros hemos tenido la fortuna de oir aullidos de lobos casi cotidianamente durante los tres años largos que hemos dedicado a la filmación de esta especie”.

Texto de la placa situada en Poza de la Sal, que habla de los Buitres Leonados

¨En los resaltes de los roquedos que rompen la monotonía de la paramera castellana, los BUITRES LEONADOS, con sus alas desplegadas, permitiendo que el sol penetre entre sus plumas, esperan a que los fríos apelmazados sobre los suelos den paso a los aires calientes, que formando columnas ascendentes, trepen por los cantiles y los envuelven en una suave caricia.

Al sentirlas, se dejan caer sobre ellas y flotando en el aire como si fueran cuerpos ingrávidos, ascienden hasta que estos remolinos calientes detienen su ascensión, quedando estos BUITRES LEONADOS colgados como cruces en los más alto de los cielos.

Desde estas alturas, los buitres escudriñan el paisaje, la barbecha, los páramos, los campos donde pastan los ganados borregueros y muchas son las veces en que tienen que regresar a sus roquedos, con sus estómagos vacíos tras varios días de estéril busqueda.

Han pasado los días en que los ganados ayudaban a los labriegos a realizar sus faenas, y las torcas en las que antaño eran depositadas las reses muertas, permanecen vacías.

Estas aves se encuentran especialmente protegidas en nuestro territorio español y existen numerosas asociaciones en los que periódicamente sean depositados restos de animales para ayudar a estas aves en su subsistencia.¨

Placa sita en el comedero de buitres de Poza de la Sal

¨De siempre, sobre los cielos de la Poza de la Sal aparecían como cruces en los telones del cielo, grandes bandadas de buitres leonados que, o procedía de roquedales próximos a la Villa, en los que anidaban, o venían de los Montes Obarenes, siempre poblados de aves necrófanas.

La grandiosidad de sus alas extendidas y apoyadas en el aire, sus ascensiones a las alturas del espacio, sus desplazamientos sin apenas esfuerzo y la majestuosidad de los mismos, llamaban y llaman la atención de las gentes.

Esta Villa burgalesa la cuna de quién más amó la naturaleza y a los animales que la pueblan, sino que han querido, con la instalación de un comedero de buitres en los cantiles de su páramo, demostrar que ese mensaje de Felix lo han querido hacer realidad con una especie, que en palabras de nuestro paisano fue y sigue siendo el verdadero policía sanitario del mundo animal.

Espero que los cielos de Poza de la Sal ganen en majestuosidad, en homenaje a esos buitres leonados, a quienes tanto admiró Félix Rodriguez de la Fuente y que sean orgullo de esta noble villa.¨

Texto de la placa sita a la entrada su casa en Poza de la Sal (Burgos)

¨ Sucedió en esta casa. En 1928, 14 de Marzo, cuando la primavera se descolgaba desde los páramos hacia la Bureba, Samuel, notario de la villa, y Marcelina, su juvenil esposa, recibían al primogénito de sus amores.

¨ Los peñascos sintieron la vibración de la nueva vida y las aguas de la Torca salada refirieron el suceso a las del río Domino.

Así supieron los buitres de la sierra de Oña que había nacido un niño y, hacieno círculos por encima de las nubes, pregonaron la noticia a los aguiluchos, a los halcones, a los despiertos zorros y a la loba que aullaba a la luna de Marzo. El viento sumiso trajo a este portal las flores primerizas de los almendros. Toda LA NATURALEZA se alegró al saber que había nacido su amigo¨.

¨Amigos de Félix Rodríguez de la Fuente¨.

Texto por Fray Valentín de la Cruz.